Notas e historia
Crónica de Zumion
Crónica de Zumion
Cuando la luz descendió a la tierra por primera vez, Aion eligió a una apóstol en nombre de la curación y el orden. Su nombre era Zumion. Fue la primera Daeva, la que erradicaba el dolor y la mediadora de la voluntad divina.
Capítulo 1. Bendición del santuario
El Templo Divino de Zumion fue el primer sagrario sagrado de Atreia, construido bajo la bendición de Aion.
En aquel entonces, la tierra estaba teñida de caos y sangre, y la humanidad estaba perdiendo la esperanza.
Sin embargo, Zumion se aferró a un haz de luz siguiendo la voluntad de Aion incluso en medio de tal desesperación y, finalmente, se erigió el templo divino que albergaba dicha voluntad.
Este templo divino funcionaba como un sagrario neutro para humanos y Daevas, centrado en el poder de la curación y la purificación.
Allí, los enfermos se recuperaban, los conflictos cesaban momentáneamente y numerosos sacerdotes se reunían para seguir la voluntad de Zumion. En el corazón del clero se encontraban tres figuras conocidas como «Estian», «Caliste» y «Agatón».
Capítulo 2. El apogeo de Zumion
El templo divino pronto se convirtió en un lugar sagrado de peregrinación para los fieles de toda Atreia. Zumion ya no era solo el nombre de una persona; se convirtió en el símbolo de la misión de curación y del orden sagrado.
Las artes curativas derivadas del templo divino se extendieron por todas partes, y en esta época se desarrollaron técnicas de recuperación natural a través del «polvo de purificación» y los Guardite. El templo divino se convirtió en un gran centro donde convergían el conocimiento, la fe y el arte de la purificación.
Capítulo 3. Indicios de las sombras
No obstante, la paz no duró mucho. Los Balaur volvieron a movilizarse tras un largo silencio y, en particular, la aparición del «Monarca Dragón Meslamtaeda» fue un mal presagio.
Él se rebeló contra la existencia de las divinidades empíreas e intentó quedarse con el poder que Aion había otorgado a los humanos y a los Daevas. Para él, el templo divino no era una simple construcción, sino una prueba que negaba su propia existencia y un símbolo que debía ser destruido.
Capítulo 4. Presagios
Numerosos templos divinos fueron incendiados y se derrumbaron, pero el Templo Divino de Zumion fue la última luz que permaneció en pie.
Los sacerdotes protegieron el sagrario con barreras y hechizos impidiendo la contaminación de los alrededores mediante el uso del Guardite. Sin embargo, la sombra que se aproximaba terminó por quebrantar incluso la voluntad de los sacerdotes.
Capítulo 5. La víspera del silencio
Meslamtaeda se detuvo finalmente ante el Templo Divino de Zumion. Aquel día, el firmamento estaba negro y la tierra clamaba como si escupiera sangre.
El templo divino se preparó para el último ritual de purificación, y todos los sacerdotes, incluido Estian, permanecieron en su interior rezando continuamente.
Pero nadie lo sabía.
Nadie sabía que la «maldición» que vendría a continuación no sería una simple destrucción, sino que atraparía al templo divino y a todos los seres en un eterno silencio.