Notas e historia
Diario de Hillsroter
[Día XX de mes XX]
Otro día de cielo rojo. Los gritos y llamas de los Balaur envuelven todo Eltnen junto al resplandor del fuego. El comandante Castor lidera a los soldados que quedan en pie y sigue luchando. Nosotros, la Brigada de la Rama Dorada, siempre hemos llegado al campo de batalla antes que nadie. Pero esta batalla es distinta. Nunca nos habíamos visto tan superados por la cantidad y fuerza del enemigo.
[Día XX de mes XX]
Solicitamos refuerzos al mando Elyos tres veces. Pero solo recibimos un breve mensaje: «No podemos destinar efectivos en esta situación. Cada batallón debe valerse por sí mismo». «Valerse por sí mismo», dicen. No comprenden la gravedad de la situación. El cielo se ha rasgado, el suelo se ha hundido, y humanos y Daeva se convierten en cenizas. El comandante Castor no dijo nada. No hacía falta. Su puño cerrado lo decía todo.
[Día XX de mes XX]
Ya no luchamos. Huimos. La sed era más silenciosa y devastadora que el miedo.
[Día XX de mes XX]
Por primera vez, usamos la fuerza para tomar lo que no era nuestro. Kirilion y yo no dijimos nada ante el barril de agua del Shugo. Solo saciamos nuestra sed. Para sobrevivir. En ese momento, ya no éramos una brigada ni Daeva. Solo habíamos sobrevivido.