Notas e historia
Códice del Baluarte, vol. 1
No detuvimos la guerra contra los Asmodianos, ya que vencerlos para alcanzar la gloria eterna de Elysea era nuestra única campaña. Sin embargo, mientras este conflicto interminable continuaba, no nos percatamos de que el poder de Aion se estaba debilitando.
No obstante, las divinidades empíreas fueron diferentes. Previeron que el pasado se repetiría: el colapso de la Torre de Aion y la invasión de los Balaur. Coincidieron en que, si la torre se derrumbaba, habría que erigir una nueva barrera. Resultaba evidente que, si la torre quedaba totalmente destruida, la barrera anterior no podría resistir.
Sin embargo, surgió un gran dilema: las divinidades empíreas de los Elyos y los Asmodianos debían unir sus fuerzas, pero la barrera solo podría proteger uno de los dos mundos: Elysea o Asmodae.
Las divinidades empíreas de Elysea se mantuvieron firmes en sus convicciones y no transigieron con Asmodae. Era lo lógico. ¿Cómo iban a sacrificar una parte de Elysea solo para salvar Asmodae? No se podía contemplar ni la unión de fuerzas ni la elección de un lado. Negociaron en repetidas ocasiones con las divinidades empíreas de Asmodae, pero parece que no se logró ningún progreso, puesto que los Asmodianos no cedieron en ningún momento.
Mientras el tiempo transcurría sin avances, la guerra no se detuvo. Al contrario, se volvía cada vez más encarnizada. Fue así como en el Abismo, en la grieta dimensional estalló la Guerra Final, el combate que provocó el colapso total de Aion.
<Continuará en el vol. 2>