Notas e historia
Lápida conmemorativa
Mis antepasados descansan tras el Baluarte,
y para mí se acerca la hora de regresar al abrazo de la oscuridad.
La voz de Aion no halla respuesta,
y ahora me encuentro solo ante las tumbas.
Mi linaje,
como Daevas a quienes se les concedió la vida eterna,
luchó junto a la divinidad empírea Triniel únicamente por la prosperidad de los Asmodianos.
¡Ah, majestuoso Pandemónium!
¡Oh, aquellos bellos tiempos en los que paseaba por la radiante Calle Vanahal!
Ahora con el Baluarte, todos los que quedamos fuera
nos hallamos sobre la gélida balanza de esta era
y aguardamos, simplemente, el juicio.
Nobles, plebeyos, ricos, mendigos...
Incluso el Juicio del Silencio, que hace tiempo gozó de gran poder,
no es más que un ser insignificante ante la balanza de los tiempos.
¡Ah, cuánto echo de menos Pandemónium!
Libre ya de las cadenas del estatus y de los deberes de la nobleza,
me hundo convertido en un peregrino despojado.
¡Regocijaos, pálidos antepasados míos!
¡He mantenido el buen nombre de mi linaje!
Aunque me convierta en un espectro errante,
el orgullo que habita en mi pecho jamás se desvanecerá.
xx.xx.xxxx
Dedico mi último poema a mi honorable antepasado,
el señor Caederian.